miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Qué regalar?

Que de repente sientas la necesidad de querer regalarle algo a alguien es una sensación muy humana, casi peligrosa. Sin embargo, el proceso de buscar ese regalo y entregarlo generalmente diluye esa necesidad y la convierte en algo mundano. Siempre me he preguntado cómo hacer para trasladar esa emoción del primer deseo a la persona que lo recibe. Un buen regalo es la representación de esa emoción que sentimos en un momento determinado hacia la otra persona.

Imagina que al dar un regalo puedes obtener diez puntos: uno por la congruencia, dos por la presentación, tres por el momento y cuatro por el regalo.

¿Cómo medir estas variables, cómo hacer para obtener estos diez puntos?

  1. El regalo, evidentemente, es lo más importante: que sea original, que sea para la persona que lo recibe —no para ti—, que de preferencia no esté hecho en China.
  2. El momento. Está bien dar regalos en Navidad o el día de la Madre, aunque los regalos inesperados —sin una fecha que celebrar— son by far los mejores: hacen quedar en ridículo a los regalos "de ocasión".
  3. La presentación. Sólo pido algo: no en una bolsa genérica "para regalos", con papel china de colores… invertir más tiempo y ganas en este punto realmente vale la pena.
  4. Por último, la congruencia. Si nunca has visto a X usar bufanda, no le regales una bufanda. Sencillo.

A veces, el mejor regalo es no dar nada. Lo digo en serio.

What about las canastas de productos, esas que ahora están en todos lados, desde el Costco hasta la Comer. No confío en ellas, ni siquiera para regalarlas a un político. Sé que hay quienes encuentran en ellas el antaño de las navidades o los sabores de la casa de los abuelos; pero bueno, quizá es hora de proponer un twist hacer tu propia canasta.

¿Por qué no hacer tu propio regalo? Todos somos buenos para algo. Si eres bueno en el jardín, hazle una comida con tu cosecha. Si eres bueno con las letras, hazle una mini biografía. ¿La cámara? Pues unas fotos; ¿narcisista? pues una foto de ti. O podrías hacer un cuaderno. ¡O aunque sea un disco!

Hay regalos que se convierten en una tarea para quien los recibe, y no hay nada de malo en ello (recuerdan los álbumes de estampitas o el Lego cuando éramos niños), sólo hay que tenerlo en cuenta: la persona que lo reciba debe ser paciente y tener tiempo para, digamos, ordenar su iTunes antes de conectar su iPod; si no, se volverá loco.

Dar un regalo genera una sensación de ocasión. No hay que dejar que se pierda eso. Regalar genera endorfinas y dopamina, así que no sólo lo hacemos por el otro: también lo hacemos por nosotros.

Oigo: Mariposas teniendo sexo en la facultad.
mood: zen.

cambio&fuera! ☮ & ♥
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