Era mi primer día de voluntaria en el FILEY, yo estaba muy emocionada porque no sabía que la experiencia iba a ser gratificante. El día transcurría muy fuera de lo común, poco a poco iba conociendo más gente y más textos, todo era significativamente satisfactorio, de pronto, mientras llevaba una pesadísima caja de programas a la sala en donde yo estaba apoyando, el pasillo atiborrado de personas se despejó, dejandome poder tener visibilidad hacía una mesa llena de libros que estaba afuera de la sala a donde me dirigía, me acerqué y detrás de los libros pude ver a joven ordenandolos... era alto, canoso e inconfundiblemente chilango, éstos siempre han sido mi perdición, mientras más pandrosos y gañanes, más sexys me parecen... lo saludé con una sonrisa que él contesto, seguramente, yo tambien soy su debilidad.
Transcurrieron los días y era más o menos la misma dinamica, no se si yo lo buscaba (¡claro que lo buscaba!) o era él quien me buscaba a mi, pero todos los días nos veiamos e incluso intercambiabamos unas que otras palabras.
Llegó la final de la feria y fuí a despedirme de él, nos abrazamos y me fui... ya en el camión me percaté de que no sabia ni su nombre (el cual supe después de stalkearlo), y no tenia forma de volver a contactarlo otra vez, espero verlo en el próximo FILEY.


Gracias, Vanessa por motivarme a volver a escribir...
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